lunes, septiembre 03, 2012

Historia de la presentación en Dunken, en la ciudad de Buenos Aires

Siempre hay personas que me piden con mucho interés que les cuente cómo se dio mi primera vez a nivel nacional, ganando un concurso literario en una editorial de prestigio como Dunken. Para ellos y para todo el público literario, va este artículo.

Les cuento un poco cómo se dio la historia:

Como sabrán, escribo como oficio desde los 15 años, en 2006, un 24 de Abril. 
En el año 2008, estuve enamorado de una compañera de estudios terciarios. Me dediqué a escribirle canción tras canción, y en cierto momento quise tener los derechos de autor sobre dichas letras. Entonces me trasladé a San Luis Capital, a la sucursal de SADE más cercana a mi pueblo, Concarán. El abogado que me asesoró en el registro, Fabricio Aguilar, me recomendó publicar en Editorial Dunken: "es caro, pero es una de las más prestigiosas, con difusión en las primeras bibliotecas nacionales e internacionales, y de yapa incluye la promoción en su stand en la Feria del Libro de Buenos Aires". Me inscribí en el sitio web de la editorial.

Un día, estaba revisando mi casilla de e-mail en GMail, y veo, con grata sorpresa, que había una alternativa de publicación gratuita. Leí las bases, acepté las condiciones y mandé un soneto de mi repertorio.

A los tres meses, aproximadamente, recibo el pedido de autorización para la publicación de mi poema, que había resultado ganador. La fecha límite señalada en el  comunicado había expirado tres días atrás. Le pedí una prórroga a Sabrina, una de las secretarias editoriales, y me la concedió. Hice los trámites y, a los cuatro días, me topé con la invitación para ir a recibir el libro con mi publicación. Armamos el viaje a Buenos Aires y arribamos en Dunken con la guía de un colega literato que andaba por allá por el mismo motivo: ser acreedor de otro de los premios.

Así se fue dando todo, y yo me traje mi cuota de ejemplares, uno de los cuales obsequié a mi amigo Uki Tolosa y su esposa, Claudia Oil -mis profes de guitarra y de canto, respectivamente-. Otros se fueron con el viento y los últimos se quedaron a vivir con mi tía, Lili Flores, y mi madrina, Negry Mora.

Éste es el escrito que envié y que fue ganador:

Castellar de los sonetos

Me han llegado noticias perfumadas
de un castillo germinado en el viento,
que utilizaba, para su sustento,
rocas del campo y lluvia de las plazas.

Ansiaba el pan; retocaba palabras
dándolas a favor de nuestros ciegos,
quienes no veían a los carteros
al llegar a las chozas encimadas.

Candil de gota, susurro novicio
esmerilaba sus conversaciones
sobre la sal, las lomas y los vicios.

Mi castillo  vivo, as de corazones
con picas de septiembre y natalicio,
me brotaba las manos de ilusiones.